El líder de las protestas del Rif a las puertas del Parlamento Europeo

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Cartel por la candidatura de Nasser Zefzafi al Premio Sájarov / Youssef Ouled

La candidatura del activista rifeño Nasser Zefzafi entra en las nominaciones de algunos eurodiputados como candidato al Premio Sájarov para la Libertad de Conciencia, un premio establecido por el Parlamento Europeo en 1988 y que homenajea a personas que han dedicado sus vidas o acciones a la defensa de las libertades y derechos humanos. Cuando sobrepasamos el año de la represión de las protestas y las detenciones que llevaron a cientos de manifestantes rifeños a las cárceles, esta candidatura, impulsada por colectivos de rifeños y rifeñas de la diáspora europea, busca el reconocimiento a la cabeza visible de las manifestaciones. Una forma de que se escuchen las demandas del Movimiento Popular del Rif (Hirak) en Europa.

Nasser Zafzafi (1979) es un activista político marroquí que nació y creció en el distrito de Dor Al Malik, en Alhucemas, situada en la región del Rif al norte de Marruecos. Proviene de una familia de militantes y es conocido como el líder del Hirak, un movimiento contestatario surgido en este territorio a raíz de la muerte de Mohssine Fikri, como consecuencia de una negligencia policial, el 28 de octubre de 2016. Esta muerte colmó la paciencia de una población históricamente oprimida que sufre en su cotidianidad una problemática estructural que afecta a todo el pueblo de Marruecos: corrupción, desigualdad social, carencia de bienes y servicios y la falta de libertades y derechos fundamentales. Su muerte fue la gota que colmó el vaso y esa hogra (opresión, humillación) fue canalizada.

El Hirak, una organización popular alejada de sindicatos, asociaciones y formaciones políticas .

Este movimiento cobra una relevancia destacada al convertirse a finales del 2016, en una organización popular alejada de sindicatos, asociaciones y formaciones políticas que no atiende a negociar con el Gobierno al considerarlo un títere y por eso solicita un careo directo con el monarca, Mohammed VI, que no consiguieron. Se diferencia del Movimiento 20 de Febrero del 2011 en que sus exigencias son concretas y específicas. Reivindica mejoras en las condiciones de vida de los habitantes de esta zona, empobrecida y subordinada al gobierno central y habitada por un pueblo con una historia, una lengua y cultura propia. Pero en Marruecos, convertirse en la cara visible de la resistencia al poder real y efectivo, el del majzén (Gobierno paralelo formado por la élite política y económica marroquí) tiene consecuencias conocidas. De esta forma, el activismo y carisma que alcanzó Zefzafi le llevó a ser arrestado la noche del domingo al lunes 29 de mayo de 2017.

Zafzafi proviene de una familia involucrada en la política; su abuelo fue Ministro del Interior durante la República independiente del Rif proclamada por Mohamed Abdelkrim El Khattabi (1921-1926), líder anticolonial que organizó la resistencia rifeña contra las potencias coloniales, España y Francia. Una república vencida mediante el bombardeo español y francés con gases químicos a la población civil. Una de las reivindicaciones del Hirak es la construcción y adecuada equipación de hospitales oncológicos en una región donde se localizan las mayores cifras de personas con cáncer de todo el país. La madre de Zefzafi, Zoulikha, padece esta enfermedad.

Leer: Represión en el Rif y nuevos “Hirak” en Marruecos por una vida digna

Ahmed Zefzafi, su padre, estuvo involucrado políticamente en la Unión Nacional de Fuerzas Populares. Aunque a Nasser no se le atribuye ninguna filiación, la política le venía de ascendencia puesto que su abuelo fue ministro del Interior durante la república y su tío, asesinado en 1978, director del gabinete de Abdelkrim. Se trata de una persona que no completó la secundaria, se vio obligado a buscar trabajo para mantener económicamente a su familia. Desempeñó varios trabajos, de portero o de vendedor de teléfonos. Sin embargo, tuvo que cerrar su último negocio electrónico después de una elevada factura de cerca de cuatro mil euros a la que no pudo hacer frente. Sin dinero para un hogar propio, convivía con sus padres a la edad de 38 años. Su historia se repite por miles en el Rif.

Fue ganando relevancia como cara visible del movimiento durante las protestas que siguieron a la muerte de Fikri. Protestas que han congregado a decenas de miles de personas, también en la diáspora. Aquel 28 de octubre cientos de personas acudieron al lugar del trágico suceso. Un joven salió de entre la multitud. Tomó la palabra y explicó la situación, era Zafzafi. Un discurso simple que ha mantenido hasta el final (contra la monarquía, las élites económicas y políticas), hablaba de sus carencias, de sus demandas. Anunció que los presentes no debían abandonar el lugar donde había muerto Fikri hasta que no llegara el gobernador civil, quien llegó a las 3:00 de la madrugada junto a un representante del Ministerio Público.

El representante público hizo hincapié en que se llevaría a cabo una investigación exhaustiva y que los autores serían juzgados, los residentes debían confiar en su investigación. En la memoria rifeña, se albergan numerosas muertes que años después les envuelve más penumbras que claridad. Muertes para las que se prometió investigaciones que nunca llegaron. De ahí la respuesta de Zefzafi, desaprobación, arguyendo que como pueblo respetaba las leyes, pero no confiaban en quienes debían hacerlas cumplir. Puso ejemplos, la trágicas muertes de febrero de 2011, cinco jóvenes que aparecieron sin vida tras manifestarse en la ciudad de Alhucemas, la versión de testigos y familiares es que murieron en la comisaría a causa de las torturas, después serían trasladados sin vida -la versión oficial sostiene que murieron quemados en la sucursal del Banco Popular-. En aquel momento, el fiscal general también prometió una investigación exhaustiva que siete años después sigue sin llegar.

Cuando el alcalde y el representante del Ministerio Público abandonaron el lugar de la reunión, Se decidió que nadie se debía marchar a sus hogares hasta que se estableciera un grupo provisional para seguir de cerca el caso. Al día siguiente, miles de personas acompañaron a pie el cortejo fúnebre hasta la ciudad de Imzouren, a unos 20 km. Al acabar, regresaron caminando, toda una población junta, hasta llegar a la Plaza de los Mártires donde se concentraron. Nacía la organización.

Los integrantes del Hirak comenzaron a visitar los distritos y pueblo de la provincia de Alhucemas para atender sus demandas.

Pronto se comenzaron a marcar las líneas de actuación del movimiento, los diferentes integrantes del Hirak comenzaron a visitar los distritos y pueblo de la provincia de Alhucemas para atender sus demandas e implicarles en la defensa de sus derechos. Esto permite entender cómo en Alhucemas, una ciudad de 56.000 habitantes se dieron manifestaciones que duplicaron la cifra. Las huelgas generales organizadas eran secundadas en su totalidad.

Se organizaron reuniones semanales para discutir el futuro del movimiento. Zefzafi, junto a otros integrantes, hacían videos en directo a través de Facebook Live, seguidos por miles de personas, había reuniones generales que se retransmitían en vivo, se tomaban las plazas. Con los peligros que ello implica y que se pusieron de manifiesto un 25 de diciembre de 2016 en la ciudad de Nador, cuando fueron atacados por baltajia (matones) que portaban banderas marroquíes y retratos del monarca, además de armas con las que hirieron a varias personas.

Estas intimidaciones fueron el primer desencadenante tangible de lo que debían enfrentar a partir de entonces, un hecho aprovechado desde las instituciones para militarizar las plazas. Era una zancadilla. Sin embargo, se había perdido el miedo, en las calles y en las redes sociales. Mediante retransmisiones en directo se continuó criticando la política del régimen marroquí, la marginación del Rif, la exclusión social, la represión política y la militarización que data de 1958. Fecha en la que se produce un levantamiento popular contra el gobierno marroquí que es duramente reprimido y dejó miles víctimas. Otra de las exigencias es la desmilitarización del Rif y el final de un Real Decreto que data de ese año.

El 5 de febrero del 2017 el Hirak quiso celebrar una marcha en memoria de Abdelkrim, pero para ese día el Gobierno impuso una prohibición y cerco a la ciudad con miles de operativos de las fuerzas de seguridad. Una situación de excepción convertida en norma que dura hasta hoy. En la actualidad está restringido el acceso a los periodistas extranjeros. Era el día elegido para presentar una lista de 21 demandas, que el pueblo rifeño había decidido en asambleas. El gobierno actuó con dureza y expulsó a los manifestantes. Las protestas serían prohibidas, comenzaba la cuenta atrás para la represión más brutal.

Una nueva demanda sería añadida con el inicio de las detenciones: “La liberación incondicional de todos los presos políticos arrestados durante las manifestaciones pacíficas”.

En su perseverancia, el Hirak consiguió en marzo de 2017 presentar con éxito la lista con las demandas frente a cerca de 15.000 rifeños y rifeñas que llenaban la Plaza de los Mártires de Alhucemas. No hubo crítica, solo aplausos. A los puntos ya nombrados se le unen la construcción de universidades, promover el empleo y una mejor infraestructura, la lucha contra la corrupción, una reconfiguración de las políticas centralistas, que establezca una separación real de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial, así como el reconocimiento y dotación de recursos para el fomento de la cultura rifeña. Una nueva demanda sería añadida tras el inicio de las detenciones de los activistas, “la liberación incondicional de todos los presos políticos arrestados durante las manifestaciones pacíficas”.

Hasta mediados de mayo de 2017 el Gobierno marroquí no hizo grandes intentos por satisfacer las demandas de la población. Otra fue la respuesta, reprimir y llevar a cabo una serie de arrestos arbitrarios. La historia volvía a repetirse, ante las peticiones “legítimas” como diría el propio Gobierno marroquí en un comunicado a principios de 2017, vino la violencia. La interrupción del rezo el viernes día 27 de mayo en una mezquita local, por parte de Zefzafi después de que un imán llamara a detener las protestas, permitió al Ministerio Público emitir una orden de arresto contra su persona por un “ataque a la libertad religiosa”. Un grupo de policías quiso detenerle en ese día en su casa, pero fue protegido por decenas de manifestantes. Una veintena personas serían arrestadas en unas horas. Zafzafi se ocultó y logró escapar con la ayuda de sus amigos, pero la noche del sábado 29 de mayo sería arrestado.

Leer: Cerco a la libertad de prensa en Marruecos por las protestas sociales del Rif

Era el desencadenante que precedió una serie de detenciones que por un lado, llevó a todas las personas visibles del Hirak a prisión, y por otro lado, se aplicarían de forma indiscriminada contra toda persona que se manifestara. En la actualidad hay más de 500 personas en prisión según diferentes organizaciones por los derechos humanos, pero activistas del Rif contabilizan esta cifra en más de un millar. Durante sus arrestos serían esposados y sometidos a vejaciones y malos tratos, amenazas de violación, golpes e insultos que a día de hoy siguen denunciando desde la cárcel, en sesiones del juicio y a través de su defensa.

Al día siguiente de su detención, Zefzafi y otros de sus compañeros eran transportados en helicóptero a la prisión de Oukacha, Casablanca. Hasta la fecha, el líder del movimiento popular se encuentra en una celda de aislamiento con las consecuencias físicas y psicológicas que supone para su salud, entre cuatro paredes de una celda individual donde pasa 22 horas al día sin apenas contacto humano con dos horas a la semana para ver a sus familiares.

“Se trata de un juicio político a la historia del Rif”

Bajo la acusación de separatismo, se han presentado a lo largo de los juicios conversaciones telefónicas contra los activistas, calificadas por ellos mismo como “descontextualizadas”, “mal traducidas” del rifeño al árabe y “manipuladas”. También se emplean como prueba de acusación publicaciones de Facebook. Además de separatismo, los activistas están acusados de querer socavar la seguridad interna del Estado y buscar la descohesión territorial, delitos contra la seguridad interna que conllevan penas de hasta a 20 años de cárcel para unos y pena capital para otros. Recientemente el Tribunal de Primera Instancia de Alhucemas, condenó a un activista a diez meses de prisión por publicar comentarios en redes que decían: “Todos somos el Hirak del Rif”, “nuestra lucha por la dignidad continuará hasta la muerte o la detención”. Condenas y acusaciones que penalizan el ejercicio del derecho a la libertad de expresión, reunión y asociación. Según la defensa de los encarcelados en Oukacha (Casablanca) -un total de 54, considerados núcleo del movimiento- el juicio está cerca de su conclusión tras un sin fin de vistas que duran meses. Juicios en los que se pregunta a los acusados por las banderas de la república y retratos de Abdelkrim durante las protestas y en redes sociales, “se trata de un juicio político a la historia del Rif”, señaló Zefzafi al ser preguntado sobre este punto. Ahora su lucha, llega a las puertas del  Parlamento Europeo.

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